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19 de abril de 2014 11:28 horas Programa Actual: Bien de Familia
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La virtud de la Esperanza
Por la fe nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia, la paciencia es una virtud probada y  la virtud probada, la esperanza. La esperanza no defrauda, por que el amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones.

Romanos 5; 2 - 5

Entre las Virtudes que dejan mas profunda huella en el ánimo nuestro que de modo mas manifiesto influyen sobre la vida, sobre nuestro obrar, sobre la manera de actuar, esta virtud cristiana teologal que llamamos de la esperanza…

¿Por que teologal? Por que viene de Dios, del theos y tiene como objeto ultimo a Dios.

Un mismo hombre según viva bajo el halito, la presencia de la esperanza y este bajo su influjo o yazca bajo el peso de la desesperación se nos presenta como un gigante o como un enano, según sea que tenga o no esta gracia, este Don, esta virtud que Dios la regala al alma según vivamos en esperanza o estemos apartados de ella seremos gigantes o muy pequeños.

Esto uno lo puede como captar en la convivencia cotidiana, en nuestro trato con los demás, somos testigos sorprendidos de las transformaciones que en la sociedad se van dando cuando los hombres alentados por un tiempo mejor que vendrá guiados por la presencia de un Dios que providentemente conduce la historia, se animan a enfrentar las dificultades de todos los días sabiendo que a pesar de los malos momentos por los que se atraviesa sostenidos en esta confianza del Dios que conduce, guía y providentemente nos asiste se puede soñar, esperar y llegar a un tiempo mejor.

Entre esos hombres hay uno que ha marcado sin duda la historia de la humanidad en el tiempo reciente que ha pasado y que ha sido muy cercana a nosotros los cristianos católicos, Juan Pablo II que al final de su vida nos dejaba como un testamento cruzando el umbral de la esperanza, invitándonos a meternos en el tiempo que venia con las olas de frente y ante las tormentas que se despertaban delante de nosotros cruzando a la otra orilla, metiéndonos mar a dentro en el nuevo milenio que nos llegaba.

Cruzando el umbral de la esperanza, animándonos a meternos allá hacia donde nos espera el mejor tiempo, nosotros que pasamos por un tiempo que realmente es complejo, es complicado, que esta sacudido por un montón de vientos, que nos habla de novedad, que nos hace dejar detrás y al margen para un tiempo y nos invita y nos anima a caminar por lo que viene que servirá para el tiempo que esta naciendo.

Este de una cultura nueva que debe apartarse de aquellos lugares de muerte donde se construye la desesperanza, hay un cierto constructivo ideológico y practico de angustia desesperanzada, surgida de esta cultura dolorosa de muerte que en el siglo XX bañó todo el mundo y particularmente en Europa y desde allí, en ese epicentro, en ese eje desparramo por el mundo todo la cultura de la muerte expresada claramente en ideologías de muerte traducidas en guerras que mataron a millones de hermanos y de características globales, mundiales como le hemos llamado, de ese corazón de muerte desesperanzado la humanidad se ha quedado con alguna idea de alguna praxis de resabio de aquello, pensando al hombre como un ser amenazado de ruina, sin apoyo en el pasado por que fue arrojado a la existencia de la nada, ni en el presente, ni en el futuro por que rueda al abismo de la muerte, ese obra existencialista hace como una descripción de el sentir del corazón humano en estos tiempos difíciles del siglo XX impulsado por ideologías de muerte que sembraron la muerte bajo toda las formas.

Cuando asi es entendido el hombre, cuando asi se percibe a si mismo lanzado a la nada, caminando a la nada, la desesperanza gana su corazón y para este hombre que vive bajo este signo de que nada cambiara, todo será igual, la vida pasa y nada nuevo hay bajo el sol, todo es un eterno retorno cíclico, histórico donde no hay salidas, donde todo esta determinado o PRE determinado, todo esta marcado no hay posibilidad de forjar un destino distinto, lo peor que nos pasa de este modo de entender la realidad es que eso mismo a veces lo traducimos en las manos de Dios y creemos que es él mismo el que lo ha predeterminado asi, entonces creemos que nada podemos hacer nosotros con la gracia de Dios para forjar un destino distinto y es entonces todo está en el dicho y es su voluntad esta manifiesta en si puede ser mejor o no, algunos si otros no pareciera, como si Dios fuera Dios para algunos y no para otros, cuando en realidad Dios es para todos con un propuesta de vida para todos, que a todos invita a asumirse a si mismos desde El de una forma distinta y poder cambiar el rumbo de la historia hacia el sentido que Dios tiene preparado.

El mundo del desencuentro Dios no lo quiere, quiere el de la fraternidad, el del encuentro y de la concordia.

Hay en el corazón una nostalgia de lo eterno, del cielo, hay una nostalgia de Dios, por El hemos sido creados, de sus manos hemos salido y hay un deseo hondo, profundo del corazón de volver al encuentro de aquel lugar d origen y por eso Agustín dirá: solo en El podremos encontrar el reposo que anhela y desea nuestro corazón, solo en El encontraremos la paz que deseamos y que buscamos, por eso ante toda circunstancia de tribulación, de dificultad, la serenidad que podemos tomar en el camino de los sacudones de la vida, brotan de este nostalgioso y esperanzado corazón que tiende a Dios como a su fin y justamente la esperanza es de la posesión de ese fin.

El que es esperanzado recibe del cielo la gracia de poder justamente, por encima de todo, alcanzar la plenitud de su vida el encuentro que lo conduce, la nostalgia que clama y gime en lo más hondo de su corazón.

El Antiguo Testamento ya es un canto de esperanza, todo gira en torno a esta promesa y la espera de la tierra prometida que es un anticipo del cielo, del Mesías que es el que viene a establecer el orden nuevo que habla del cielo anticipado, del reino de Dios en medio nuestro que es la presencia de la eternidad, anticipada en el tiempo. Aquella, la del antiguo testamento es una esperanza imperfecta, su objeto no es Dios, sino alguna ayuda de Dios, no aparece con todos los rasgos con los que Jesús termina por plantearla en el nuevo testamento, sobre todo en las bienaventuranzas, donde claramente se ve que las penurias de la vida no pueden con el gozo que supone la posesión de Dios que es mucho más que cualquier bien, que puede mas que cualquier mal.

En el nuevo testamento con la venida de Jesús, la esperanza aquella de mesianismo y posesión de la tierra de la promesa se ve en el mismo Jesús concentrado, Jesús es la tierra prometida, El es el Mesías.

Ahora el objeto de nuestra esperanza es Dios mismo que para acercarnos a El se acercó a nosotros y se hizo uno de los nuestros, la Palabra lo decía: es con confianza y Fe que gloriamos nuestra vida en la esperanza de la gloria de Dios, sabiendo que cuando haya tribulaciones si nosotros la llevamos con paciencia, la paciencia le da fortaleza a nuestra actitud de espera y esta espera se hace esperanza que no decepciona.

La esperanza es la virtud sobrenatural que Dios infunde con su Gracia, por Dios en su voluntad confiamos con plena seguridad de alcanzar la vida eterna es decir la plenitud de vida, no de cualquier modo sino, con aquellos mismos medios que Dios nos da para llegar a ella, apoyados por asi decirla en el auxilio todo poderoso de Dios, que no solo nos atrae hacia El sino que nos da lo que nos hace falta para llegar hasta El, es como dos pecados frente a la esperanza, la desesperación y la presunción.

Esto de soñar y creer que se puede esta bueno pero: ¿desde donde se sueña? Esta pregunta surge ante muchos sueños que se despiertan en el corazón de los hombres cuando estos sueños van de la mano de aquel que si lo puede todo en nosotros, que nos da lo que nos hace falta para alcanzar lo que anhelamos que es en el fondo estar con El.

En este sentido la presunción justamente guarda ese costado de omnipotencia escondida en el corazón del hombre que ha quitado a Dios del medio y se ha puesto en su lugar y entonces todo lo deseado, querido y buscado lo esperado, lo anhelado lo que se propone uno lo puede, si y no; si en cuanto a que si con férrea voluntad uno trabaja detrás de esto lo alcanza pero el tema es si alcanza lo que verdaderamente necesita o lo construye en función de algún objetivo un poco limitado en torno al cual uno se decide a construir con tenacidad lo que busca, por ejemplo la decisión de proyectar la vida y de querer ser alguien en algún aspecto de la vida, uno lo ve en muchas personas que verdaderamente lo alcanzan por que se lo propusieron y no dejaron de luchar con tenacidad detrás de aquel objetivo pero ¿esto es lo suficiente? ¿Esto es lo que forma toda la parte de la vida?

Justamente la virtud de la esperanza nos hace tender hacia aquello que buscamos como fin, con tenacidad a la espera de alcanzarlo, no esta orientada sobre algún objetivo sino a Dios como el gran objetivo y en torno a El en todo caso, todo lo que es posible y hace bien nos ayuda para ser felices, llámese trabajo, profesión, servicio, deporte, trabajo sobre la propia naturaleza, si en Dios es buscado tiene como característica verdaderamente de esperanza, si no de alguna ilusión , de algún sueño que uno lo puede hacer realidad pero que en la lucha esperándolo por alcanzarlo no podemos decir que sea sino una esperanza humana, justamente en el presuntuoso, el que vive con cierta omnipotencia el alcanzar los objetivos que se plantea, por que presume de su capacidad o la tiene realmente y no la orienta un objetivo que lo trasciende realmente, la esperanza en realidad tiene por objeto a Dios y a todo lo que nos da Dios para alcanzar aquello que esperamos.

El otro modo de resistir a la virtud de la esperanza es la desesperación que es como un alejamiento de el propio corazón de lo que verdaderamente nos da en plenitud la felicidad, por que creemos que es imposible alcanzarla y entonces la felicidad está hecha para otros, tal vez por que la hemos confundido detrás de algún modelo de felicidad que poco tiene que ver con lo real que esta construido desde algún lugar donde somos invitados a imitarlo en y desde el individualismo, en y desde el consumismo, en y desde el materialismo y entonces las modélicas figuras de plenitud y felicidad se parece mucho a lo que el mercado construye de lo que es ser un hombre realmente feliz pero que nada tiene que ver con lo que uno siente en el corazón que esta llamado a ser por que no es desde una posesión, de un determinado bien donde el corazón descansa sino el todo, tiene nostalgia de la eternidad, solamente en la medida a la que aspira a ella, en que siente que de aquella mano salio a esa mano debe volver, es lo que le da paz, solamente cuando esto es asi puede entonces construirse la esperanza y salir de aquella desesperación que se construye a partir de el encuentro con alguna esperanza muy finita que nada tiene que ver con la posesión del bien infinito al que el alma, el corazón todo el ser humano tiende.

Pecamos gravemente con esto, con presunción y desesperación, pecamos contra la virtud de la esperanza, con pecado decimos: “nos apartamos de”, no le demos esa congnotacion culposa que lo tiene el pecado pero que no nos ayuda para pensar en la ausencia del bien que nos genera la distancia que establece el pecado, la presunción nos agranda al vicio y la desesperanza nos achica mas de lo que verdaderamente estamos llamados a ser.

Son como las dos caras opuestas de una virtud que pasa por el medio, siendo pequeños estamos llamados a ser grandes, a eso aspiramos y trabajamos por ello, con la grandeza que supone el llamado que Dios nos hace a estar siempre en comunión con El, también mientras esperamos el definitivo encuentro aquí mientras vamos caminando.

La esperanza nos reviste de la coraza de la fe y la caridad, con el yelmo de la esperanza el Dios que sale al encuentro de todo lo nuestro, lo dice Pablo en 1ª tesalonicense 5-8; con la alegría de la esperanza constante en la tribulación, nosotros somos capaces de gozar en medio de la lucha. Como lo dice el Apóstol en Romanos 12,12: la esperanza no defrauda, en la espera de Dios y su presencia en nuestra vida lo mejor siempre está por llegar.

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