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16 de abril de 2014 13:32 horas Programa Actual: Entre Nosotros
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Las exigencias del seguimiento de Jesús
Caminaba con él mucha gente, y volviéndose les dijo: "Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío.  El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío.  Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla?.  No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: "Este comenzó a edificar y no pudo terminar."  O ¿qué rey, que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con 10.000 puede salir al paso del que viene contra él con 20.000?.  Y si no, cuando está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz.  Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío”.

Lucas 14, 25 - 33

El primer punto de nuestro encuentro es el amor que llama nos hace dar lo mejor de nosotros mismos.

El texto comienza poniendo un marco a las palabras del Señor como es habitual al Evangelio de Lucas. Se dice que Jesús pronunció éstas palabras cuando un gran gentío caminaba junto a El. Este es el marco. Una cosa es caminar con El, otra es seguirlo. Hay gente que camina al lado de Jesús pero no lo sigue. Por eso Lucas pone la referencia contextual al gentío que camina con Jesús para indicar la diferencia entre el camino junto al Señor y el seguimiento de Jesús. Seguir a alguien es tomarlo como modelo como maestro hasta llegar a ser discípulo.

Es decir hasta llegar a ser guiado por éste que conduce. En el caso de éste maestro las exigencias del seguimiento solo se entienden desde el amor que pide lo más amado. En éste caso Jesús pide dejar padre y madre. Es más pide dejar lo primero la propia vida. Este maestro tiene una exigencia que solo se entiende desde el amor que pide lo más amado.

Lo más amado que como entrega que solo se justifica por un amor que es más grande y es primero que todo. Esta exigencia del amor para el seguimiento distingue el caminar al lado de Jesús y el ser discípulo de Jesús. En el camino discipular la distinción la marca la respuesta de amor a un amor grande que lo pide todo. Por eso decimos el amor que llama nos hace dar lo mejor de nosotros mismos. En el andar por la vida se nota cuando la motivación es la obligación, la palabra dada, la fidelidad a las propias ideas o el amor

Cuando vivimos por obligación la vida se nos hace rutinaria y un poco pesada. Cuando vivimos por la palabra dada somos fieles y coherentes en lo que dijimos pero no siempre está ese plus de luminosidad que genera frente a la palabra dada y la obligación asumida el amor que nos hace verdaderamente fieles. Una cosa es despertarse movidos por una gran obligación y otra cosa es despertarse movidos por un gran amor. Una cosa es vivir lo diario motivado por razones que justifican el vivir y no alcanzan para llenar la vida de sentido y otra cosa es vivir enamorado de la vida y entregados a un gran amor que nos hace estar enamorados de todo lo que forma parte de nuestra vida.

Cuando Jesús invita bajo la consigna cualquiera que venga a mi y no me ame más que a su padre, a su madre, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida no puede ser mi discípulo está invitando no a una renuncia sin sentido sino a una entrega de lo mejor de nosotros mismos por un gran amor que supone más que lo más amado.

El que no carga con su cruz y me sigue no puede ser mi discípulo. Jesús está invitando a cimentar la vida en un gran amor que sea hasta capaz de dejarlo todo entregando lo más amado. Yo diría lo mejor de nosotros mismos.

Cuando en nosotros el amor bajo cualquiera de sus formas nos transformó haciéndonos capaces de dar lo mejor de nosotros mismos.  Y nos encontramos sorpresivamente frente a realidades nuestras que no hubieran sido posibles reconocerlas y hacerlas aparecer sino fuera por un amor que le dio luminosidad. Hay encuentros con personas: maestros, amigos, pastores, comunidades donde sale lo mejor de nosotros. Es una experiencia de amor en realidad la que hace salir lo mejor de nosotros mismos. Cuando Jesús dice que hay que darlo todo está invitando a sacar de nosotros lo mejor de nosotros para ponerlo en Dios, padre madre, hermanos, bienes, la propia vida, todo. Sin nada en nosotros, todo en El.

Cuando sale de nosotros todo lo mejor de nosotros mismos solamente sale cuando hay un amor grande que lo hace salir, que lo hace dar a luz, cuando somos paridos por un amor que nos hace despertar en nosotros lo que estaba escondido, lo mejor de nosotros mismos, En ese parir a veces hay sufrir pero después como la mujer cuando da a luz que sufrió el parto después del parto se olvida cual fue el dolor por el que pasó. Yo estoy absolutamente seguro que si tu vida hoy es madura, si has crecido, has dado pasos de madurez, crecimiento y de poner lo mejor de vos mismo, de vos misma de tu propia vida ha sido gracias a algún amor que te despertó eso.

Entonces la consigna es ésta  que amores aparecieron en tu vida y te hicieron dar lo mejor de vos mismo porque lo mejor de nosotros es lo que le da verdadero cimiento a la vida. La vida se cimenta sobre lo mejor de nosotros mismos, está escondido y es presencia de Dios que en sus dones nos ha llenado de riqueza interior que está dormida y despierta solo cuando un amor grande lo despierta.

Tenemos amores que realmente despiertan en nosotros lo mejor de nosotros mismos y ponen a la luz lo que está escondido y lo que está escondido suele ser lo que Dios ha sembrado antes de habernos formado en el vientre materno. Nosotros hemos sido elegidos eternamente y Dios ha puesto dentro de nosotros mismos un proyecto que comienza a desenvolverse solo cuando un amor grande lo despierta, cuando un amor total lo pone en marcha.

Sin el amor no sale de nosotros lo mejor para dar y ´este cimentar la vida sobre roca firme, sobre un proyecto sólido es cimentarlo sobre la base de lo mejor que está puesto en nosotros mismos. Hasta que no sale lo mejor de nosotros mismos, hasta que no aparece lo que está escondido en lo más hondo de nuestro ser la vida no toma consistencia.

Por eso el Señor nos invita a darlo todo. Es decir el darlo todo y el renunciar a si mismo es ponerlo todo en manos de aquel amor que es capaz de totalizar la vida y de sacar de nosotros lo mejor y lo que está escondido. Cual ha sido la aparición del amor en tu vida que hizo salir lo mejor de vos mismo, de vos misma. Fue un momento de encuentro con el que fue tu esposo, esposa, el fogonazo del amor que los unió a vos y a ella a ella y a vos. Fue la inmensa alegría de haber encontrado un ámbito comunitario donde apareció lo que estaba escondido en vos que no lo conocías y que cuando apareció dijiste: éste soy yo, éste soy más yo mismo. El amor da identidad porque hace aparecer de nosotros lo mejor de nosotros mismos que está escondido.

Fue un momento de oración donde el encuentro con Dios me reveló mi propia identidad. El misterio del hombre se conoce de muchas maneras, dice Gaudium et Spes en el número 22, que frente al misterio de Cristo Jesús. El misterio del amor de Cristo Jesús. El misterio del amor de Cristo Jesús pone al descubierto y revela, trae luz sobre quienes somos porque saca de nosotros lo mejor de nosotros mismos. En el proceso de recuperación de las personas la metodología de trabajo sobre la resilencia es justamente el proceso de trabajo en apoyo en la psicología sobre las dimensiones positivas que la persona tiene y desde allí comenzar a construir, sanar, reconstruir, rediseñar, proyectar la propia vida. Hay amores que ponen a la luz lo mejor de nosotros y con esa luminosidad de nosotros mismos a la luz del amor que apareció y lo despertó somos capaces de afrontar un ejercito. Somos capaces de empezar a construir y terminar lo construido solo hay que dejarse guiar por ese amor que pone a la luz lo mejor de nosotros mismos

Cuando Jesús invita al seguimiento cargando con la propia cruz a lo que llama es a seguirlo aunque esto suponga desprecio porque la cruz es el signo del desprecio en tiempos de Jesús. Cuando dice el que quiera seguirme cargue con su cruz es decir cargue con el peso de su propia vida pero cargue también con los que los otros no entienden, con el desprecio de los demás.

Al aceptar el seguimiento de Cristo el discípulo no solo cambia su vida haciendo salir lo mejor de si mismo sino que es un factor de transformación de la vida de los demás si se sostiene fiel en ese camino. Fidelidad a ese amor que saca de nosotros lo mejor de nosotros mismos. Las comunidades cristianas si son verdaderas son factor de ésta transformación de ésta nueva humanidad hasta ser cimiento de un mundo nuevo, de una nueva civilización.

De esto es testigo como me han hecho llegar ayer mis hermanos focolares quien ayer ha partido a la casa del Padre Victorio Sabione que nació en Turín, Italia el 15 de enero de 1922 casi 2 años después que Chiara Lubic en una familia de la burguesía media y recibió de su padre abogado prestigio católico liberal una firme educación a la libertad y la justicia y de la madre el gusto por las cosas bellas.

Desde muy pequeño se sintió subyugado por los personajes de Manson en los cuales veía reflejadas de alguna manera nuestras debilidades y en los que, según sus palabras, la fe era todo y a todo le daba forma. Sin embargo el personaje que más le apasionaba como sujeto de fondo era el pueblo y soñaba una revolución que le diera al hombre una vida más humana.

Partió éste amigo focolar co fundador diríamos con Chiara Lubic quien es un testigo entre sus sueños y su entrega de ese deseo de Dios de hacer una nueva humanidad sacando a la luz lo mejor de nosotros mismos que sea de fundamento y de cimiento y hay mucho más sobre ésta rica persona a la que he aprendido a conocer por el testimonio de mis hermanos focolares a los que les agradezco que me hayan hecho llegar ésta semblanza a la que introducimos en éste pedacito de la catequesis.

El que construye con Cristo como construye éste hermano y como somos invitados nosotros desde El construye desde el amor, el amor que nos revela lo mejor. Este construir la vida en cualquiera de sus múltiples y ricas posibilidades se hace en el compromiso de amor en lo sencillo y siempre después de pelearla hasta lograr lo que estamos buscando. Las cosas importantes en la vida se construyen con mucha entrega y sacrificio.

La solidez de las cosas importantes se logra con mucho amor entrega y sacrificio o eso no fue lo que costó tu casa o eso no fue lo que costo tu familia, tus hijos, tu matrimonio o eso no es lo que costó tu estudio: amor entrega, sacrificio o no es lo cuesta tu exitosa carrera. Las cosas importantes se logran desde el amor que se hace entrega y cotidiano sacrificio de cuidado y delicada mirada, atención, entrega y ofrenda. Jesús sabe de ésta lógica del corazón humano y por eso invita a seguir en el amor, renunciando a si mismo, entregándolo todo.

No se sostienen las buenas cosas sin un costo, lo que cuesta, lo que tiene un valor. Por eso decimos en el tercer punto de nuestro encuentro de hoy: lo que cuesta vale. Cuantas cosas importantes en tu vida se sostuvieron gracias a que fuiste capaz de un gran sacrificio o de pequeños sacrificios cotidianos. Son los que dieron solidez a tu vida. Con esto quiero invitarte a descubrir que la llamada o la invitación de Jesús no es una llamada que aparece desde fuera. No es que tiene que ver con algo que nos resulta extraño.

La novedad de Jesús está en poner en contacto su mensaje que está lleno de vida con lo que ocurre todos los días. Las cosas importantes, las mejores solo se sostienen con sacrificio, entrega, con lucha diría yo. Jesús lo sabe a esto y por eso como sabe que El es lo más importante lo que queda al final del camino, el amor que permanece, te invita a recorrer ese camino sosteniéndolo con entrega, con sacrificio y con lucha.

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